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La astronauta Eileen M. Collins flota en el módulo de servicio Zvezda de la Estacion Espacial Internacional |
La permanencia prolongada en el espacio exterior ocasiona cambios metabólicos que incrementan el riesgo de formación de cálculos renales. De hecho, estudios realizados durante las misiones Géminis, Apolo, Skylab y Shuttle; han demostrado alteraciones en la función renal de los astronautas participantes. Esto es debido a las pérdidas de calcio y fuerza muscular que estos experimentan mientras están en un ambiente de microgravedad, en el espacio exterior. El calcio perdido suele ir a parar a los riñones; donde incrementa el riesgo de formación de cálculos, estas molestas piedrecillas que pueden causar dolores muy intensos mientras el organismo trata de expulsarlos a través de las vías urinarias. Durante los últimos 5 años, al menos 14 astronautas han sufrido de este problema, y el riesgo se incrementa a medida que las misiones se hacen más duraderas. Una de las cosas que se han ensayado con poco éxito hasta ahora, es el ejercicio; pero la ausencia de gravedad hace muy difícil lograr una resistencia suficiente para mantener la aptitud física.
Cálculo renal de 2 mm |
Otro factor de riesgo es una hidratación inadecuada. Los astronautas suelen perder mucho líquido durante sus primeros días en el espacio, debido a que receptores en sus organismos interpretan el mayor flujo de sangre hacia la cabeza (como consecuencia de la ingravidez) como una señal de que se ha ingerido excesivo líquido, y reaccionan eliminando dicho "exceso" a través de la orina. Esto también incrementa el riesgo de formación de cálculos urinarios. Una hidratación adecuada podría coadyuvar a resolver este problema.
Imágenes cortesía:
NASA
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