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![]() Plutón (aunque enano) sí es un planeta. |
Hace dos semanas, la Unión Astronómica Internacional (AIU por sus iniciales en inglés) introdujo el término plutoides para referirse a los planetas enanos transneptunianos similares a Plutón. Según la nueva definición, "los plutoides son cuerpos celestiales que orbitan alrededor del Sol en un semieje mayor más grande que el de Neptuno, que tienen suficiente masa para que por su propia gravedad superen las fuerzas de un cuerpo rígido de tal forma que asuman una forma en equilibrio hidrostático (es decir, que asuman una forma casi esférica), y que no han despejado (de otros objetos) la zona vecina alrededor de su órbita". Los satélites de los plutoides no son plutoides por sí mismos (sin importar su masa). Esto nos deja con dos plutoides conocidos hasta la fecha: Plutón y Eris, dos planetas enanos. El otro planeta enano, Ceres, no entra en la categoría de los Plutoides, por estar ubicado en el cinturón de asteroides. Pero no todo el mundo quedó contento con esta definición. Alan Stern, reconocido científico planetario (y ex-administrador asociado de la NASA) dijo que el nuevo término suena como "hemorroides" y como "asteroides" y que desde luego estos objetos (Plutón y Eris) son planetas y no asteroides. De hecho, ya Stern había criticado la definición de planeta enano dada por la AIU hace cerca de dos años porque, como bien lo hizo notar, "enano" es un adjetivo que asigna a Plutón a una categoría particular, pero sin dejar de ser un planeta (de la misma manera que las estrellas enanas siguen siendo estrellas).
![]() Eris (aunque enano) también es un planeta. Aquí aparece acompañado de su luna Dysnomia. |
Ayer Stern volvió a la carga al plantear de nuevo el espinoso tema de qué es un planeta. Propone retomar la propuesta sencilla pero muy funcional que dan los geofísicos: un planeta es un objeto natural en el espacio que es lo suficientemente masivo para que la gravedad lo haga aproximadamente esférico, pero no lo suficientemente masivo para que genere energía por fusión nuclear interna. Clara y breve, como toda definición debería ser. Y de paso se evitarían varios problemas asociados con la que tenemos actualmente, entre ellos el hecho de que la Tierra no podría ser clasificada como un planeta si existiera en una órbita más allá de Neptuno, porque su influencia gravitacional sería insuficiente para despejar el cinturón de Kuiper. Desafortunadamente, como lo hace notar Stern, la IAU está compuesta principalmente por astrónomos que no estudian los planetas, quienes se han resistido a la definición propuesta por los geofísicos (la cual por su parte es muy popular entre los científicos planetarios). Es un debate que parece estar lejos de finalizar.
Imágenes cortesía:
Eliot Young (SwRI) / NASA
NASA / ESA / Mike Brown (Caltech)
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