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Hace 3 años, después de una misión de 16 días en el espacio exterior que involucró más de 80 experimentos científicos en microgravedad, el transbordador Columbia (NASA - STS-107) se desintegró sobre los cielos del estado de Texas, faltándole apenas 16 minutos para aterrizar en el Centro Espacial Kennedy (en el estado de la Florida). Sin embargo, la terrible tragedia dejó dos grupos inesperados de sobrevivientes, lo que nos obliga a cambiar ciertas concepciones que se tenían acerca de la capacidad de algunos seres vivos para sobrevivir a las tremendas fuerzas de impacto, y las altísimas temperaturas que se generan durante el ingreso no controlado a nuestro planeta. Los protagonistas de esta historia son dos grupos de microorganismos conocidos como Microbispora sp y Caenorhabditis elegans, empleados en dos de los estudios sobre microgravedad.
Uno de los estudios fue diseñado para estudiar el comportamiento en el espacio de tres tipos de bacterias conocidas como Escherichia coli, Chromobacterium violaceum y Pseudomonas aeruginosa. Después de recuperar el recipiente que contenía el experimento, y de descartar cualquier posibilidad de contaminación externa, los investigadores descubrieron que ninguno de los organismos originalmente enviados al espacio había sobrevivido; pero en cambio detectaron con sorpresa un microorganismo diferente llamado Microbispora sp, a partir de los cultivos hechos al material enviado al espacio. Se cree que esta bacteria, común en el suelo y el aire, logró colarse como un contaminante en el trágico vuelo.
El otro estudio fue realizado con Caenorhabditis elegans, un nemátodo microscópico (microorganismo en forma de gusano) muy utilizado en experimentos científicos. Durante uno de los experimentos se enviaron cultivos de estos gusanitos en cajas de Petri (recipientes especialmente diseñados para cultivar microorganismos), empacadas en 6 recipientes de aluminio; con el objetivo de estudiar su comportamiento en el espacio exterior. Estudios hechos durante vuelos previos de los transbordadores, habían mostrado mutaciones en estos nemátodos, consecuencia probable de la radiación cósmica. A partir de la extensa búsqueda que se hizo de los restos del transbordador, fue posible recuperar 5 de los 6 recipientes. Lo más sorprendente fue que muchos de los gusanitos sobrevivieron al impacto (en 4 de los 5 recipientes recuperados), calculado a una velocidad de 45 metros por segundo (más de 160 km por hora), después de caer desde una altura de cerca de 61 km.
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C. elegans recuperados de los restos del accidente.
a) Gusanitos no viables. b) Gusanitos que lograron reproducirse. |
Uno de los hallazgos más notables es que, a pesar del calor generado durante el reingreso, Caenorhabditis elegans logró sobrevivir. Experimentos previos han demostrado que este gusanito, aparentemente insignificante pero mucho más complejo que una bacteria, no sobrevive por encima de los 40o C, lo que indica que el empaque en el cual estaba contenido lo protegió de las temperaturas extremas (superiores a los 1.000o C), a pesar de que no estaba específicamente diseñado con tal propósito. Curiosamente, el hecho de que haya sobrevivido al impacto es más explicable. Se sabe que C. elegans puede ser centrifugado hasta 10.000 g (10.000 veces la fuerza de gravedad), algo que podría matarnos en pocos instantes, pero que en realidad es un procedimiento de rutina en el laboratorio cuando se trata de microorganismos. En cuanto a la supervivencia de Microbispora sp no es de extrañar, puesto que puede tolerar temperaturas de hasta 120o C. Además existen reportes previos de bacterias pertenecientes al género Rhodococcus, las cuales soportan impactos de hasta 5 km por segundo (18.000 km por hora, la velocidad de escape desde la superficie del planeta Marte).
Los resultados son notables por varias razones. Primero, porque sugieren la posibilidad de que se puedan contaminar otros cuerpos celestes durante misiones espaciales, incluso cuando se producen descensos no controlados. Segundo, porque apoya la posibilidad de que seres vivos de otros lugares del universo puedan ser o hayan sido transferidos a nuestro planeta, en algún momento de su historia geológica. Obsérvese que este suceso es similar a la panspermia, en la cual se ha planteado la posible transferencia de seres vivos a nuestro planeta (desde otros lugares del universo) en un meteorito.
2. Szewczyk, N.J., Mancinelli, R.L., McLamb, W., et al.
Caenorhabditis elegans Survives Atmospheric Breakup of STS-107, Space Shuttle Columbia
Astrobiology 5, 690-705 (2005).
4. CAMARA EN MINIATURA PERMITE LA OBSERVACION DE GUSANITOS DE TIERRA ...
5. ATLAS OF C. elegans ANATOMY- an illustrated handbook
6. Burchell, M.J., Mann, J., Bunch, A.W., et al.
Survivability of Bacteria in Hypervelocity Impact
Icarus 154, 545-547 (2001).
Imágenes cortesía:
NASA
Mary Ann Liebert, Inc
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