EXOBIOLOGÍA
Y CIENCIAS PLANETARIAS

La búsqueda de vida en el Universo

Artículos anteriores: Junio de 2008

 

Mars Topography

La topografía de Marte

Imagen cortesía:
NASA/JPL-Caltech/Washington Univ. St. Louis/Univ. of Arizona

 

Una explicación para un misterio marciano

Junio 26 de 2008
Una de las características más intrigantes de Marte es la que se conoce como la dicotomía marciana, consistente en una marcada asimetría entre el hemisferio sur, elevado y repleto de cráteres; y el hemisferio norte, más bajo y con llanuras de origen volcánico poco craterizadas. En efecto, si se tiene en cuenta su radio promedio, 3.389,5 km, encontramos que el hemisferio sur es aproximadamente 6 km más alto que el norte, lo cual significa que en el mapa abajo (el sur) es arriba. En la Tierra se observa un fenómeno similar, con terrenos elevados (los continentes) y zonas bajas (los océanos), el cual se explica por la tectónica de placas, la cual hasta donde sabemos no ha operado en Marte. Una de las explicaciones más populares que se ha planteado para explicar esta curiosa dicotomía es la de un impacto gigantesco, muy temprano en la historia de Marte, pero esta propuesta ha tenido poca aceptación. Sin embargo, en un artículo publicado en la edición de hoy de Nature, Andrews-Hanna (del Massachusetts Institute of Technology) y sus colegas afirman que han encontrado razones para apoyar dicha hipótesis. De confirmarse, se trataría del impacto más grande hasta ahora registrado en el Sistema Solar.
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    Pluto

    Plutón sí es un planeta

    Imagen cortesía:
    Eliot Young (SwRI) / NASA

     

    El debate planetario continúa

    Junio 24 de 2008
    Hace dos semanas, la Unión Astronómica Internacional (AIU por sus iniciales en inglés) introdujo el término Plutoides para referirse a los planetas enanos transneptunianos similares a Plutón. Esto nos deja con dos Plutoides conocidos hasta la fecha: Plutón y Eris, dos planetas enanos. El otro planeta enano, Ceres, no entra en dicha categoría por estar ubicado en el cinturón de asteroides. Pero no todo el mundo quedó contento con esta definición. Alan Stern, reconocido científico planetario (y ex-administrador asociado de la NASA) dijo que el nuevo término suena como "hemorroides" y como "asteroides" y que desde luego estos objetos (Plutón y Eris) son planetas y no asteroides. De hecho, ya Stern había criticado la definición de planeta enano dada por la AIU hace cerca de dos años porque, como bien lo hizo notar, "enano" es un adjetivo que asigna a Plutón a una categoría particular, pero sin dejar de ser un planeta (de la misma manera que las estrellas enanas siguen siendo estrellas). Es un debate que parece estar lejos de finalizar.
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    Fotografía de Tunguska tomada en 1927 donde aún se observan los árboles derribados y completamente quemados.

    Imagen cortesía:
    Wikipedia

     

    100 años del evento de Tunguska

    Junio 19 de 2008
    En la mañana del 30 de junio de 1908, una pavorosa explosión despertó a los escasos habitantes de una remota región de Siberia llamada Tunguska. El calor de la explosión aplastó millones de árboles e incineró rebaños enteros de renos. Pero milagrosamente (hasta donde sabemos) ningún ser humano resultó lesionado. Durante meses después de este evento, el cielo permaneció con un aterrador brillo anaranjado que permitía incluso leer los períodicos en la noche (sin tener que recurrir a una lámpara). Pero dado lo lejano del lugar (más la inestabilidad política que terminaría con el régimen zarista de Rusia y daría paso a la creación de la Unión Soviética), sólo hasta 1927 llegó al lugar una expedición para investigar el fenómeno, el cual se interpretó como el resultado del impacto de un meteorito. Sin embargo, los resultados negativos de esta y otras expediciones para encontrar fragmentos del meteorito llevaron a la formulación de otras hipótesis, entre ellas la de un posible impacto cometario, la explosión de gas metano liberado desde el suelo pantanoso, e incluso la posible explosión de una nave extraterrestre en la atmósfera (a entre 5 y 10 km de altura). Por esta razón, se han creado varias simulaciones numéricas por parte de astrofísicos para tratar de decidir entre las diferentes hipótesis.
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    The heliosphere is the big magnetic bubble in space carved out by the solar wind

    La heliósfera es la gran burbuja magnética producida por el viento solar.

    Imagen cortesía:
    ESA

     

    Finaliza la misión Ulysses

    Junio 17 de 2008
    El primero de julio próximo, después de más de 17 años de infatigable labor (casi cuatro veces lo programado inicialmente), estará finalizando sus labores Ulysses, una misión conjunta de la ESA y la NASA. Lanzada el 6 de octubre de 1990 por el transbordador espacial Discovery, la nave se dirigió inicialmente hacia Júpiter (donde llegó en 1992) con el fin de utilizar su poderoso campo gravitacional para cambiar de rumbo y poder así explorar las latitudes sur y norte del Sol en una larga órbita de 6 años. Su objetivo principal era "caracterizar la heliósfera en función de la latitud solar". La heliósfera es una vasta región del espacio interplanetario ocupada por la atmósfera del Sol, la cual es dominada por el flujo del viento solar. Este a su vez consiste en un flujo constante de partículas emitidas por el Sol. Otro de los objetivos era estudiar el campo magnético solar. Ulysses demostró que este es mucho más complejo de lo esperado, tanto en su forma como también en su extensión, lo que le permite a las partículas emitidas por las tormentas solares viajar a grandes latitudes. Este descubrimiento es muy importante porque indica que regiones del Sol que antes se consideraban como seguras, ahora deben ser cuidadosamente monitorizadas por el peligro de que emitan partículas peligrosas para los astronautas y los satélites artificiales.
  • International Mission Studying Sun to Conclude
  • Ulysses: the science legacy
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    Esta gráfica representa uno de los posibles modelos, favorable para la vida, que se han planteado para explicar la actividad que se observa en el polo sur de Enceladus.

    Imagen cortesía:
    NASA/JPL/Space Science Institute

     

    ¿Hay condiciones para la vida en Enceladus?

    Junio 14 de 2008
    En un artículo que apareció en la edición de ayer de la revista Science, sus autores (Susan W. Kieffer y Bruce M. Jakoski, dos destacados geólogos planetarios) revisan los dos modelos más aceptados para explicar la actividad geológica observada en el polo sur de Enceladus (una pequeña luna de Saturno de apenas 500 km de diámetro). Uno de ellos plantea que las plumas (chorros de partículas heladas que son expulsadas como un géiser) se originan en un reservorio de agua en estado de ebullición. Este modelo, en donde la energía radiada es transportada hacia la superficie a través de la corteza, es muy favorable para la vida. En el otro, la corteza es una estructura fría, formada por una mezcla de hielo y clatratos. Los clatratos son redes cristalinas de hielo que atrapan otras sustancias, como por ejemplo el hielo de agua que puede formar redes que atrapan moléculas de metano. En este caso, el fracturamiento de la corteza provocado por la actividad tectónica libera los gases y permite la sublimación (paso directo de la fase sólida a la fase gaseosa) del agua. Este modelo implica temperaturas muy bajas, no requiere de agua líquida, y tiene muy poco potencial para la vida. Algo que destacan los autores es que, aunque se han detectado algunos compuestos fundamentales para la vida, tales como monóxido de carbono y metano, no hay forma de que puedan estar disueltos en agua líquida, ni siquiera a las presiones existentes en el centro de Enceladus. Esto favorece el modelo más frío, en donde dichas sustancias podrían estar presentes en forma de clatratos. Los autores concluyen que aún no se ha demostrado que esta luna cumpla con todos los prerrequisitos fundamentales para la vida, aunque la respuesta definitiva sólo la dará una nueva misión que pueda brindar observaciones más detalladas.
  • Enceladus--Oasis or Ice Ball?
  • ¿Qué causa la actividad en Enceladus?
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    Habitable zones for different types of stars
    La zona habitable depende del tipo de estrella alrededor de la cual gira un planeta.

    Imagen cortesía:
    Astrobiology Magazine

     

    ¿Qué es la zona habitable?

    Junio 12 de 2008
    El concepto de la zona habitable (ZH), citado frecuentemente en Exobiología, plantea que un planeta debe estar ubicado en la región alrededor de una estrella en donde es posible la existencia de agua líquida sobre la superficie para que la vida pueda prosperar en él. Este concepto depende exclusivamente de la clase de estrella alrededor de la cual gira el planeta. Si la estrella es muy brillante, la ZH estará bastante alejada. Pero no es conveniente pertenecer a una estrella muy brillante: evolucionan muy rápidamente y por lo tanto la vida no tiene la oportunidad de perdurar. Tampoco es conveniente serlo de una estrella opaca, porque el planeta debe estar demasiado cerca de ella para quedar en su ZH. Además, existe el inconveniente de que los planetas a esta distancia tienden a ajustarse gravitacionalmente con la estrella y quedan en una posición similar a la de nuestra Luna, la cual rota sobre sí misma en el mismo tiempo en que lo hace alrededor del Sol, por lo cual siempre le muestra la misma cara. El problema con esto es que, dada la corta distancia entre el planeta y la estrella, el hemisferio que enfrenta a la estrella debe alcanzar temperaturas altísimas; mientras que el hemisferio opuesto, que nunca recibe luz de la estrella, debe permanecer congelado permanentemente. Esto hace muy improbable que la vida pueda surgir y prosperar en dichos planetas.
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    Artículos originales Exobiology links

    luisarcelio@yahoo.com